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Hay que visitarla para descubrir detalles e historias que seguro te conectarán más con
esta bella ermita gótica y neocolonial erigida entre 1640 y 1657, baluarte de la ciudad
durante siglos y uno de los ejes espirituales del país.
Jesús Alberto Pinzón Calderón es el rector del santuario de Monserrate, su conocimiento
sobre el lugar me ha permitido encontrar elementos importantes que se convierten en
motivos para mirar al oriente de la ciudad, tomar impulso y ascender hasta la mítica
cumbre.

 

La devoción
 

El padre Pinzón Calderón me da varias claves para comprender la devoción bogotana por Monserrate: La primera tiene que ver con la ubicación del lugar, es decir: la altura. “Históricamente los sitios altos han sido lugares de encuentro con Dios. Para los indígenas pasaba de manera semejante con las deidades; por lo tanto, este espacio terminó siendo un sitio especial en Bogotá para lograr ese encuentro esperado con Dios…” asegura el clérigo. La segunda se relaciona con la figura del Señor Caído de Monserrate, una talla en madera que data del siglo XVII elaborada por Pedro de Lugo Albarracín, que ilustra con descarnado realismo uno de los momentos previos a la crucifixión de Jesús “Es una imagen que representa la solidaridad de Dios en cristo con el dolor y el sufrimiento humano” indica el sacerdote. Al Señor Caído se le atribuyen favores y milagros, es objeto de culto para miles de feligreses católicos y se ubica en el altar principal del templo.
 

De Cataluña a Bogotá
 

El apellido Monserrat, que da nombre a la basílica en Bogotá, proviene de la Virgen de la Montserrat (La Moreneta), patrona de Cataluña, España. Al interior del templo bogotano, en una de las capillas laterales, se ubica un altar dedicado a dicha virgen que data de finales del siglo XVIII y fue realizado por artistas de la época (los detalles de la talla en madera fueron elaborados en hojilla de oro o pan de oro de 24 quilates, se lee en una inscripción pública). Según el rector del santuario “la imagen original que se hizo de nuestra Señora de Monserrat en Bogotá desapareció en el siglo XVIII sin tener muchos detalles; la que hoy se puede observar en medio del altar, data de 1995 y llegó a Bogotá como un obsequio de la comunidad de Benedictinos, una donación de Cataluña”.

Arte y vitral
 

En las capillas laterales de la basílica llaman la atención 3 vitrales muy antiguos, delicadamente elaborados con figuras de estilo renacentista sobre la vida de cristo, entre
las que se identifican: Jesús en el Getsemaní, Jesús ante el sanedrín (juicio), la última cena y la adoración de los reyes magos. Asimismo, en el pasillo principal se sitúan 10 obras que sirven de antesala para llegar al altar mayor, donde se hallan dos imágenes más con las figuras de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Los 10 cuadros referidos, son obras anónimas muy antiguas al parecer del siglo XVIII, que retratan a los demás apóstoles. Llama la atención un detalle que menciona el rector del santuario “Cada cuadro muestra en primer término al apóstol y una escena de fondo (una figura pequeña) que ilustra cómo murió cada uno; como todos
fueron mártires, se muestra cómo fue el ocaso de su vida”.   
 

La Semana Mayor
 

Vivir la Semana Santa en Bogotá es conocer el fervor religioso a flor de piel. Antes de la pandemia, el Viernes Santo del año 2019, se estima que llegaron al santuario unas 85.000 personas (datos del IDRD). El padre Jesús sostiene que el ascenso para esa época inició a las 3:00 a.m., la primera eucaristía se llevó a cabo a las 4:30 a.m. y desde ese instante hasta las 1: 00 p.m. (hora en la que se cerró el sendero) en Monserrate no cabía un alma. Luego vino 2020, y en palabras del clérigo “ese año no hubo ningún feligrés aquí; ver el santuario vació un Viernes Santo fue impresionante, luego de tener multitudes en el lugar”. El 2021 estuvo cerrado el camino hacia Monserrate y la afluencia solo se dio vía Funicular o Teleférico. Este año se espera una masiva afluencia, semejante a la del año previo a la pandemia,
sobre todo alrededor de dos días sacros.

Jueves y Viernes Santo
 

El Jueves Santo, me cuenta el rector, se conmemora la última cena, la institución de la eucaristía y el mandamiento del amor de cristo “ámense los unos a los otros, como yo los he amado”. Este año se proyectan varias ceremonias que giran en torno a la sanación de los más necesitados y hacia las 3:00 p.m. culminará la jornada con la celebración especial del lavatorio de los pies. El Viernes Santo es la fiesta patronal del santuario de Monserrate “somos un santuario dedicado al señor en la cruz, por eso nuestro lema es “Pasión de Cristo Confórtanos” este día conmemoramos la pasión de cristo y para este año tendremos varias celebraciones solemnes, no son misas habituales, sino celebraciones de la pasión que se oficiarán desde las 5:00 a.m. para que los feligreses participen de un día tan importante, de manera especial en Monserrate” asegura el padre. Aunque no hay procesiones, por las dificultades que implica el manejo de las multitudes, se espera alrededor de un 70% de la afluencia que se obtuvo antes de la pandemia (2019).

El viacrucis


Entre la salida del funicular y el ascenso al santuario, se sitúa un sendero con 15 estaciones en las que sobresalen figuras alegóricas a la pasión y muerte de Jesucristo. El rector de la basílica remarca la función del sendero “El viacrucis está dispuesto para que los fieles devotos recen y ubiquen cada oración del Santo Viacrucis en la estación que corresponde. Es un sendero muy completo con estatuas traídas de Florencia, Italia (la última figura, el señor resucitado, es la única que no corresponde al viacrucis original, pues fue elaborado posteriormente)”.

Los feligreses
 

Son incalculables las historias alrededor de milagros que se atribuyen al Señor Caído de Monserrate o al mismo santuario. El padre Jesús recuerda algunos episodios que se han quedado anclados en su memoria “Es sorprendente la llegada de gente que, con muchas limitaciones, sube hasta aquí… con mucha dificultad no solo física. Alguna vez me impactó mucho la historia de una persona que había sido privada de la libertad injustamente, desde su celda él veía el santuario de Monserrate día a día. Una noche, al cerrar la basílica, lo encontré orando y me dijo muy conmovido: yo vine a dar gracias porque todos los días veía desde mi celda el santuario e imploraba porque todo se solucionase y así fue, por eso vine a dar gracias a Dios”.


Un faro para la ciudad

Monserrate hace parte de la identidad de la capital de Colombia, es una mezcla de la imponencia de la naturaleza y la solemnidad religiosa. En este sentido, la capilla es más que un símbolo y el padre Jesús la describe así: “La basílica es un faro que ilumina la ciudad, nuestra capilla se puede ver desde la mayor parte de la ciudad; por eso es un faro que le recuerda al hombre, al bogotano o al visitante, que Dios está acompañándolos siempre”. 

Es posible que encuentres más razones y reflexiones en tu visita al mayor ícono de la capital del país. Así que vive la Semana Santa en Bogotá y siente la pasión religiosa que suscita el santuario más importante de la ciudad #EnBogotáNosVemos

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