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Los colores de los grafitis y dibujos estampados en las casetas y muros que la rodean, captan mi atención y, mientras subo algunos escalones, una postal de la Plaza de La Concordia me da la bienvenida: el cielo despejado, de fondo un azul vibrante y el verde intenso de los cerros orientales, junto a Monserrate, hacen del cuadro una escena perfecta.

Fundada en 1933, gracias al trabajo colectivo de vecinos del sector de la icónica Candelaria, se logró congregar en un solo sitio las antiguas plazas de la calle 15 y la vieja plaza de La Pola, que se ubicaba frente a la Iglesia del barrio Egipto. Aquí convergen no solo el comercio, sino saberes, historias y cultura popular.

En la Plaza de Mercado la Concordia se pasan momentos memorables, así lo aseguran los propietarios de un lugar, símbolo de unión familiar; así lo describe Andrea Martínez Segura, propietaria del reconocido local Frutas y Verduras “Doña Carmen”, un negocio familiar que cofundó su abuela. “Mi abuela crió a mi mamá y a mis tías en guacales, mientras trabajaba. Así fuimos creciendo en el mundo de las plazas de mercado”. 

Para Andrea, este es un legado, su proyecto de vida. Estudió administración de empresas para hacer crecer el negocio y junto a su familia distribuyen fruta y verdura fresca por toda la localidad de La Candelaria.

Con la hija de Andrea, va la cuarta generación de esta aguerrida familia, que continúa brindando el mejor servicio. Precisamente la atención ha hecho que clientes de otras latitudes retornen a la plaza buscando el mismo puesto “hay muchos turistas que llegan al centro de Bogotá y en el mapa encuentran el puesto de Frutas y Verduras “Doña Carmen”, les fascina probar la diversidad de frutas que tiene Colombia y que no se encuentran en otros países como: la feijoa, la curuba, el tomate de árbol, el mamoncillo y los aguacates grandes” expresa con orgullo.   

La oferta gastronómica en La Concordia la complementan reconocidos restaurantes como Doña Ofelia, Recetas de la Abuela, Restaurante Yury, Tía Jackie, entre otros. Aquí, basta dar rienda suelta al buen gusto y satisfacer el paladar con platos como el tradicional ajiaco santafereño, el cocido boyacense, costillas BBQ, arepas y dulces típicos del país. 

La plazoleta de comidas me resulta amplia y confortable, entonces me acerco e interpelo a David Forero, un vecino del barrio La Candelaria, quien me dice “la Concordia es parte de mi infancia y ahora que está más bonita suelo venir a tardear con amigos; aquí encuentro variedad y confianza” entonces, entre sonrisas y nostalgia, recuerda los mandados que hacía por el lugar, a su mamá y abuela, todo cuando era un niño.  

En La Concordia es sencillo deleitarse con bebidas exquisitas a base de café, productos lácteos y batidos de frutas con singulares nombres: “Cuchi Barbie” (mujer mayor que se ve de menor edad en su aspecto físico); esta fue la mezcla de guanábana y mora que eligió Mariana Gutiérrez, una visitante que al probar la bebida cerró sus ojos, saboreó y dijo sin dudarlo: ¡esto está muy bueno!

Ese es tan solo uno de los sabores de los jugos de frutas creados por Gloria Peña, propietaria de “¡Oh Gloria!” establecimiento que busca remarcar en sus productos términos muy bogotanos como: ‘Chirriadisimo’ (hombre elegante y atractivo) o ‘chatito’ (expresión para referirse con cariño a alguien); todos bogotanismos usados en los años 50 y 60.

Muy cerca de allí, está el local Matas y Materas Arias, cuyo dueño es Isaías Arias Zambrano; este es un oasis en el que los amantes de las flores y las plantas encontrarán la forma de llevar armonía y un toque mágico a sus espacios. Allí está la planta de la felicidad, que suele usarse para atraer el amor; mientras que los jades, dólares y centavos son ideales para la abundancia. “Si usted regala una planta, desea vida y donde hay naturaleza está Dios”, me dice con certeza Isaías.

Recientemente La Plaza de Mercado de la Concordia fue reformada por el Distrito y, aunque parte del estilo de su infraestructura inicial se mantiene, hoy los establecimientos gozan de un diseño vanguardista con pasillos señalizados y modernas plazoletas que se llenan de espectáculos los viernes, sábados y domingos cuando arriban allí artistas, cirqueros, bailarines y grupos musicales. “Venga y disfrute de las presentaciones, niños y grandes se pueden divertir, desconéctese de la rutina y pase momentos bonitos de verdad” es la invitación de Lucilda Pérez, oriunda de Armenia, quien reside en Bogotá y que, junto a su esposo, los domingos mercan de forma diferente.   

Aquí, hago un alto en el camino y pienso: La Concordia es más que una plaza para comprar víveres o merendar, es cultura, tradición y arte en sí misma. Y es que en la planta baja del lugar está la Galería de Arte Santa Fe, un escenario único dentro de una plaza de mercado. Un lugar en el que las manifestaciones artísticas (pintura, escultura y artes audiovisuales) simplemente ocurren. 

Recorrer la Plaza de Mercado La Concordia es, sin duda alguna, un plan ideal para cualquier día de la semana; un plan lleno de infinitas posibilidades, un plan con alternativas inaplazables. Aquí el paso del tiempo es sinónimo de gestos acogedores, visitantes satisfechos y comerciantes felices que invitan a descubrir lo mejor del país en la capital.

 

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