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Se trata de una enorme e imponente casona colonial construida en 1847, que pertenecía al empresario José María Sierra a finales del siglo XIX y comienzos del XX y luego se convirtió en un llamativo centro comercial de la ciudad.

José María Sierra, más conocido como Pepe Sierra, fue uno de los empresarios más célebres en la historia de Colombia gracias al impacto de sus hazañas comerciales. De campesino modesto en su natal Girardota, municipio ubicado en el departamento de Antioquia, pasó a ser negociador, inversionista, prestamista y dueño de una incontable cantidad de tierras e inmuebles en los departamentos de Cundinamarca, Valle del Cauca, Antioquia, Santander y Boyacá. 

Pepe Sierra se convirtió en el hombre más rico de Colombia a principios del siglo XX y su leyenda está respaldada por haber creado fábricas de aguardiente, hatos ganaderos y, por supuesto, la Hacienda Santa Bárbara, un hito arquitectónico y comercial de Bogotá.

Al recorrer sus empedrados pasillos, notarás que este lugar mantiene la armonía de la zona gastronómica de Usaquén. Este no es un centro comercial de luces, neon y ruido. Tampoco un lugar de largas filas. Hacienda Santa Bárbara es uno de los primeros centros comerciales de Bogotá; allí se respira una atmósfera colonial, casi nostálgica, en donde puedes conocer almacenes clásicos y contemporáneos en completa tranquilidad.

No hay un centro comercial en Bogotá que ofrezca más joyerías que Hacienda Santa Bárbara. Son más de una decena de establecimientos con décadas de trayectoria donde seguramente encontrarás un buen detalle para regalar. Allí también encuentras saldos de clásicos americanos como Abercrombie, Polo Ralph Lauren y Tommy Hilfiger, pero también muchas marcas locales que ofrecen productos verdaderamente auténticos. Destaco sobre todo los almacenes de tejidos con ruanas, sueteres y toda clase de artículos ideales tradicionales para tu mamá o tu abuela, y los almacenes de trajes a la medida, atendidos por sastres experimentados como El Paño Inglés.

Hacienda Santa Bárbara, en pleno corazón de Usaquén, también ofrece casas de divisas, droguerías, cafés y todo lo necesario para un turista extranjero. Su plazoleta de comidas es diversa: si prefieres carnes a la parrilla, está Tr3s C4artos; si optas mejor por platos saludables, está Balsámico; y si el plan es saborear la mejor comida de mar colombiana, está Deleite Marino. En todo el centro de la plazoleta de comidas, está instalado un carrusel y otras atracciones infantiles para el disfrute de los niños.

Otro aspecto encantador de este centro comercial de Bogotá son sus zonas verdes y corredores al aire libre. Este es un buen lugar para descansar, pasear sin apuros y comprar sin presiones. Si quieres probar una experiencia comercial diferente, Hacienda Santa Bárbara es el lugar.

Usaquén infinito

Luego de explorar este centro comercial, puedes pasear por las calles de Usaquén, allí encuentras un sinfín de restaurantes y bares para todos los gustos. Si quieres probar deliciosas hamburguesas y una variedad increíble de malteadas, está La Hamburguesería; si en cambio buscas comida asiática gourmet, no puedes dejar de visitar Wok, todo un clásico bogotano; si lo que buscas simplemente es un buen almuerzo casero, tienes varias opciones en la calle aledaña al Mercado de las Pulgas.

Pero si el objetivo es encontrar un lugar adecuado para trabajar, estudiar o pasar la tarde conversando, sobran las opciones: tienes a Café San Alberto, que ofrece el café más premiado de Colombia; Café Quindío, que cuenta con una amplia variedad de cafés premium y orgánicos que vale la pena probar; T4, un lugar bike y pet friendly que ofrece los mejores tés y cócteles orientales que haya probado; y múltiples panaderías entrañables que se han ganado a pulso su reputación en la zona.

En Usaquén también se sitúan lugares que hacen parte de la cultura gastronómica colombiana como Crepes and Waffles, Sopas de Mamá y Postres de la Abuela y Juan Valdez. Al explorar sus locales, me percato de algo: aunque el menú sea el mismo de otras sucursales, es muy distinto visitar estos establecimientos en Usaquén. La diferencia radica en el espacio: allí los locales cuentan con patios al aire libre, jardines y una atmósfera colonial que hace más apacible la estancia.

En el imaginario colectivo quizás ronda la idea de que en Usaquén solo encuentras alta cocina. Solo basta caminar para descubrir que hay mucho más. Allí conviven los restaurantes especializados en finos cortes de carne con el puesto callejero de obleas, el food truck de alitas de pollo, fritanguerías y almuerzos ejecutivos si cuentas con bajo presupuesto.

Algo que aprecio y me impulsa a regresar a Usaquén cada vez que puedo es su tranquilidad. Aquí no hay vendedores presionándote para llevarte a su local, tampoco notas aglomeraciones, ni experimentas el ambiente convulso que suele haber en las metrópolis hiperturísticas.

También vale la pena que visites el Mercado de Pulgas de Usaquén. Además de encontrar bellas piezas de bisutería y artesanías, te encontrarás con una atención verdaderamente sorprendente. Yo, que iba en busca de un objeto simbólico que sirviese para enmendar un error, en medio del camino me encontré con vendedores que conocían profundamente sus productos y tuvieron toda la paciencia del mundo hasta que di con el regalo adecuado. Me gustaron especialmente las piedras preciosas y semipreciosas que guardan todo un pasado místico e histórico dentro de sí.

Como notarás, ¡la armonía de Usaquén está en cada una de sus calles!

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