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Ante tan serias recomendaciones, solo hay que confiar en la sabiduría ancestral; aquí los charlatanes son los doctores con título, aquí lo que vale es la palabra de un boticario natural que con seguridad de hierro, te dicta la fórmula mágica para tu dolencia. 

 

Estoy en la Plaza Distrital de Mercado Samper Mendoza, dejándome llevar por un perfume que es uno y miles a la vez, permitiendo que mi intuición me guíe en la búsqueda de esa hierba alquímica que me regale la inmortalidad o por lo menos me deje llegar a los 100 años sin visitar al médico.

 

Y puede que la encuentre, puede que no. Lo cierto es que estar en este lugar mágico, escondido en el tiempo y los recovecos de este barrio de Bogotá, ya es un regalo. Este paraíso de las hierbas, las hojas y las plantas está ubicado en la localidad de Los Mártires, en la carrera 25 No. 22 A 73, y es punto de encuentro para quienes buscan hacer de la medicina tradicional y alternativa su forma de sanación.

 

La plaza también es un buen lugar para los amantes de la gastronomía ya que allí es posible encontrar ingredientes de lo más variopintos como el Ají chirca, «Pa' picar de bueno, pa' las empanadas», «Ají de perro pa' picar la lengua» o la ya conocida Guasca, que como repiten sus vendedores es «Para el sancocho y el ajiaco».

 

Todo es maravilloso y es innegable sentir curiosidad por el origen de este oasis natural en medio del paisaje industrial de la zona. Lo primero es saber que la Samper Mendoza ha sobrevivido al paso de los años y ha estado operando en un espacio que primero fue granero y depósito de materiales, luego estacionamiento de buses del servicio público y desde 1958, la plaza que estoy conociendo hoy.

 

Otro dato imperdible es que solamente funciona los lunes y los jueves, desde las 5 pm y por 24 horas continuas, así que para conocerla es necesario agendar la visita uno de estos días. Lo ideal es llegar en la noche, cuando los coteros o transportadores de hierbas ya han descargado los productos en puestos seccionados por procedencia o zona del país.

 

Aquí llegan hierbas mayoritariamente de Cundinamarca y Bogotá, pero también de Valle del Cauca, Meta, Boyacá y Caldas; las traen, desde hace 86 años, cientos de familias que siguen transmitiendo esta forma de vida y conocimiento especializado en la venta de una o varias de ellas, dependiendo del boticario. 

 

Para entenderlo, en una de las paredes de la plaza se exhibe con orgullo un árbol genealógico ilustrado con los nombres de las familias que han trabajado en la plaza como vendedores. La lista es interminable y por eso, en un intento por ordenar y clasificar tantos nombres, olores y propiedades curativas, los visitantes también pueden ver un gran mapa de las zonas del país que proveen de hierbas al mercado.

 

Por si fuera poco el descubrimiento de estos prodigios de la naturaleza, en otra esquina es visible una infografía sobre el proceso de producción y distribución de la hoja del tamal, uno de los productos estrella de la plaza. Esto se debe a que desde 2013, la Samper alberga 100 familias indígenas de la comunidad Coyaima expertas en este proceso. La decisión es un acierto que asegura una mejor calidad de vida para ellas, quienes tuvieron que mudar sus ventas en repetidas ocasiones, al no haber contado con un espacio oficial para hacerlo. 

 

Y así voy, entre hierbas, hojas de tamal, plantas ornamentales, especias y una infinidad de aromas penetrantes e indescifrables que se mezclan con total armonía y sin desentonar el olfato; aquí sigo hasta encontrar los locales de productos esotéricos, abastecedores de su venta en toda la ciudad.

 

Me divierte ver cómo llegan ciudadanos de a pie solicitando con firmeza, y ni una pizca de duda, la ayuda que los llevó hasta allí: «¿A cómo el “limpia energías”?. Deme dos frascos. Grandes». Los vendedores hechiceros y expertos en sahumerios, “abre caminos”, velas y hierbas, les aseguran milagros envasados en frasquitos de estética Kitsch. 

 

El algarrobo es «Bueno para sacar las malas energías» y «Pa' resucitar enfermos», el Anamú. El «Jarilla es bueno pa' sacar fríos» y el «Orozul es pa'l virus». La «Verbena negra es para sacar maldades, eso he visto» y me han contado que «Al que duerme debajo del borrachero se le corre la teja».

 

Porque si alguien se ha vuelto loco de amor, o necesita una dosis extra fuerte, lo mejor es consultar con cuál de esos frascos lo puede solucionar: El Pega Pega «Se usa para que se le pegue la buena energía y el amor». «Que si una mujer no tiene novio, con Quereme hembra consigue el amor»; y atención caballeros vanidosos, «Si se le cae el pelo, échele Quina para que le crezca». 

 

Todo es cuestión de fe; tanto curarse de la diabetes tomando religiosamente Sangre de Cristo a diario, como hacerse un baño con Pasionaria para el mal de amores: para ello, reserven una semana y cada día impar, sumérjanse en esta infusión por un par de minutos; en la plaza me aseguraron que hacerlo sana el corazón y yo me pregunto, ¿quién no quiere ir por la vida con el corazón aliviado y contento?

 

Entonces no lo piensen más y vayan a la Plaza Distrital de Mercado Samper Mendoza, uno de esos lugares especiales y únicos que nos hace amar a Bogotá.

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