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Más allá de su basta colección, el jardín está lleno de historias, especies y escenarios muy especiales. Y aquí tenemos el top 5 de algunas maravillas naturales que no te puedes perder al visitar este encantador espacio bogotano:

1. Magnolio colombiano (Magnolia hernandezii):  aparentemente es una planta común, casi pasa desapercibida dentro del espeso verde del jardín. No obstante, es un colosal, raro y endémico árbol que está en peligro de extinción.

En el Jardín Botánico de Bogotá se adelanta un proceso restaurativo de este importante ejemplar. Es una especie muy poco usual y, si miras con detalle, verás sus hojas ovaladas con una textura fina y robusta a la vez. Además, dos cosas llaman poderosamente la atención: su flor y su fruto.

El fruto es leñoso, elíptico e irregular, y se le conoce como “molinillo”, solo imagina la razón. Pero, sin lugar, a dudas serán las solitarias flores de este individuo vegetal las que te cautivarán: grandes y ovales pétalos de tersa textura, un delicado tono beige que llega al blanco más puro y un cítrico y profundo aroma, te evocará las más oníricas sensaciones ¡Encantador!

2. Cattleya trianae: conocida como flor o lirio de mayo es muy conocida en Colombia por ser la flor nacional. Su nombre proviene de un orquideólogo inglés aficionado, William Cattley y la segunda parte es un homenaje a uno de los grandes médicos botánicos del país, José Jerónimo Triana.

Esta orquídea es una flor diversa, exótica y de una belleza incomparable. Sus pétalos alargados están llenos de claroscuros, lilas intensos, tonos semialbas y en los sépalos se distinguen púrpuras, celestes y más colores que te atraparán ¡Alucinante!

3. Té de Bogotá: hacia 1804 José Celestino Mutis se dio cuenta que no era necesario seguir ampliando el comercio de té con oriente si en Colombia se producía una planta de calidades semejantes, y posiblemente, superiores a la de China. Encontró la planta y la denominó té de Bogotá.

En un estudio denominado “observaciones sobre la posibilidad de hallar entre nuestras plantas un equivalente al té de China o de América” el sabio Mutis reforzó su idea basado en 10 principios, que luego serían validados luego por el gobierno español, a través de 9 consideraciones:

1. Su fragancia es más grata, más perceptible a los sentidos y requiere menos azúcar.

2. Es eficaz para exaltar el espíritu, alegrar el ánimo y promover la sudoración.

3. Sirve en la cocción, corrección y restauración el agua potable, al igual que el té de Asia.

4. Su potencial de consumo en países como Inglaterra es de enormes proporciones.

5. El té de Bogotá sustituiría el té consumido en Inglaterra por calidad, precio y acceso, ya que estaría disponible en puertos españoles como Cádiz y Málaga.

6. Para introducirlo a Europa sería necesario aplicar el mismo modelo de distribución y propagación del café.

7. El modelo indica que una vez acreditado el producto puede reducir su valor y hacerse accesible al público.

8. El té de Bogotá debería primero someterse a pruebas médicas para conocer sus efectos y luego se podría distribuir, inicialmente, entre las altas clases de España.

9. Se sugiere llamar a la bebida solamente: “Bogotá”.

En el Jardín Botánico José Celestino Mutis encontrarás evidencias de una planta mítica, de fragancias incomparables, una planta de talla mundial.

4.  Meriana del Putumayo: conocida como la reina de las flores colombianas. Es una rara especie, endémica y en peligro de extinción. Es originaria del Ecuador y se halla en el departamento del Putumayo. Hace unos meses la planta floreció en un ambiente diferente al natal, floreció en el Jardín Botánico de Bogotá.

De grandes hojas, marcas definidas y un verde muy brillante en su sépalo y cuerpo, es todo un ejemplar. Su flor, es quizá, su mayor atractivo: un fluorescente tono naranja de delicada textura en cada pétalo y una especie de coronilla de rojos filamentos que terminan en anteras blancas, te dejarán absorto. La Meriana del Putumayo es un tesoro natural que debes visitar.

5. Mutissia clematis: considerado el emblema del Jardín Botánico de Bogotá. Es una planta tipo enredadera que trepa por troncos o superficies elevadas. Tiene zarcillos (salidas tipo rosca) de un verde tenue que le dan un toque muy particular.

Su flor es su elemento más bello. Aunque diminuta, sobresale de entre la maraña verde que la rodea. Tiene una cadencia especial, pareciera como si tuviera un movimiento propio, tipo pendular; sus alargados pétalos naranjas con pequeñas vetas rojizas y pistilos amarillos, logran un juego natural perfecto.

Carlos Linneo, el afamado científico botánico sueco, le otorgó el nombre en honor al sabio Mutis; se dice que el botánico español la cultivó en Colombia y posteriormente se haría endémica.

Así cerramos este escalafón y como ves, hay más de una razón para dejarte llevar hacia el Jardín Botánico de Bogotá. Así que déjate atrapar por los colores de la naturaleza, el sonido de las aves y las delicadas fragancias de las plantas. Logra una comunión natural total, descubre la esencia vital y conecta tus sentidos con un bello refugio lleno de naturaleza en la capital de Colombia.

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